Imagina una escena — y aclaremos desde la primera línea que es una escena compuesta, armada a partir de patrones ampliamente descritos, no el relato de ningún hecho concreto. Llegas a un salón de hotel a las ocho de la mañana, descansado, algo escéptico, con curiosidad. La primera sesión es cálida y divertida. Al mediodía has comido un sándwich rápido y has hecho cola para el baño. A las seis de la tarde el programa «va un poco retrasado». A las diez de la noche no hay ventanas ni relojes en las paredes, y quien está en el escenario pide a la sala que tome una decisión sobre algo que te importa. Nadie te ha mentido. Y, sin embargo, notas que tus preguntas habituales se han ido apagando.
La pregunta central de este artículo es sencilla: ¿qué le hace a una mente una jornada de seminario de catorce horas, y qué tiene que ver eso con la privación de sueño y la sugestionabilidad? Veremos qué dice realmente la investigación, desmontaremos el formato paso a paso, diremos con honestidad qué no está respaldado por la evidencia y explicaremos qué hacemos de otra manera en Ad Unum.
Índice
- Definiciones claras
- Qué dice la investigación
- Anatomía de la jornada de catorce horas
- El giro honesto: lo que no está demostrado
- ¿Por qué ocurre? Cinco hipótesis
- Los riesgos, dichos sin rodeos
- Los compromisos de Ad Unum
- Una lista de verificación para el público
- Conclusión: el derecho del público a saber
- Preguntas frecuentes
- Fuentes
Definiciones claras
Sugestionabilidad: la tendencia a aceptar y poner en práctica información, señales o expectativas que vienen de otras personas, o del contexto, con menos verificación crítica de la que aplicaríamos normalmente.
Privación de sueño: un estado de sueño reducido o ausente respecto a la necesidad. Puede ser aguda (una noche entera en vela) o crónica (varias noches durmiendo muy poco). En general se recomienda a los adultos dormir de siete a nueve horas por noche (Hirshkowitz et al., 2015).
Vigilia prolongada: el tiempo transcurrido desde que nos despertamos. El rendimiento no se derrumba solo tras una noche sin dormir: va decayendo de forma progresiva a medida que se acumulan las horas de vigilia.
Carga cognitiva: la cantidad de esfuerzo mental que gastamos en un momento dado. Cuando la carga es alta y el descanso escaso, quedan menos recursos para evaluar lo que oímos.
Referencias temporales: relojes, luz del día, horarios, horas de cierre anunciadas. Anclan nuestra sensación de cuánto tiempo llevamos en un lugar; sin ellas, los juicios sobre la duración y el cansancio se vuelven menos fiables.
Ad Unum: el enfoque desarrollado por Guglielmo Poli y enseñado a través de Reconnective Academy International. Es una práctica de conciencia y trabajo energético basada en la idea de que quien facilita no sana, sino que crea las condiciones para que el sistema se regule por sí mismo.
Ad Unum Experience: el recorrido formativo experiencial de la Academia, en el que los participantes aprenden y practican Ad Unum en grupo, con horarios de trabajo humanos y descansos reales.
Ad Unum Energy Healing: la formación en trabajo energético de la Academia y, en su modalidad individual, una sesión a distancia de unos 45 minutos que se realiza sin conexión de vídeo. Es complementaria y nunca sustituye la atención médica o psicológica.
Qué dice la investigación
Aquí importan tres líneas de investigación. Ninguna trata específicamente de seminarios. Describen cómo funciona la mente cuando está cansada, y precisamente por eso son relevantes.
1. El cansancio es una forma de deterioro, y no lo notamos
En un estudio clásico, Williamson y Feyer (2000) compararon el rendimiento tras una vigilia prolongada con el rendimiento a niveles conocidos de alcohol en sangre. Después de unas 17–19 horas despiertos, el desempeño en varias tareas cognitivas y motoras era comparable al de una concentración de alcohol en sangre del 0,05 %; tras periodos más largos, era todavía peor. No se trata de que una sala de seminarios sea un bar. Se trata de que una jornada que empieza a las 7 de la mañana y termina a medianoche deja a todos, salvo a quien habla, en un estado medible de alteración.
Van Dongen y sus colaboradores (2003) añadieron un hallazgo más inquietante. Los voluntarios que durmieron seis horas por noche durante dos semanas mostraron déficits cognitivos que crecían de forma constante, mientras que su somnolencia autoevaluada se estabilizaba. Dicho de otro modo, las personas empeoraban cada vez más y eran cada vez menos conscientes de ello. Un público cansado no es un público que se vigila a sí mismo.
2. La fatiga afecta al juicio, a la emoción y a la memoria
Las revisiones sobre los efectos de la pérdida de sueño en la toma de decisiones describen dificultades para actualizar planes, sopesar riesgos y manejar información inesperada (Harrison & Horne, 2000; Killgore, 2010). En el plano emocional, Yoo y colaboradores (2007) observaron que, tras una noche sin dormir, la amígdala respondía con mucha más intensidad a imágenes negativas, con un acoplamiento más débil con las áreas prefrontales de regulación. Un cerebro agotado reacciona más y regula menos.
La memoria también se resiente. Frenda y colaboradores (2014) encontraron que los participantes privados de sueño eran más susceptibles a los falsos recuerdos creados por información engañosa. Y en un estudio sobre sugestionabilidad interrogativa, Blagrove (1996) informó de que la pérdida prolongada de sueño aumentaba la susceptibilidad a las preguntas capciosas y a la presión para cambiar las respuestas.
3. La distracción y la carga bajan nuestras defensas
La psicología social lleva tiempo mostrando que, cuando las personas están distraídas o sobrecargadas, contraargumentan menos. Petty, Wells y Brock (1976) observaron que la distracción puede aumentar la aceptación de argumentos débiles, porque interfiere con la réplica mental que normalmente acompaña a la persuasión. Gilbert (1991), siguiendo a Spinoza, sostuvo que entender una afirmación implica un primer momento de aceptación provisional, y que dudar de ella exige un esfuerzo extra, un esfuerzo que es lo primero que se pierde cuando los recursos escasean.
Si lo juntamos: las jornadas largas con poco descanso producen personas más reactivas emocionalmente, menos críticas, más abiertas a la información engañosa y ajenas al cambio. Es la descripción de una mente más fácil de influir. No es, por sí sola, la descripción de las intenciones de nadie.
Anatomía de la jornada de catorce horas
Aquí tienes el formato desmontado en seis pasos. En cada uno nombramos el mecanismo y la investigación que lo respalda. Recuerda: cada elemento puede existir con toda inocencia. El problema es lo que ocurre cuando se apilan y no se declaran.
1. La pista larga
El programa empieza temprano y termina tarde, a menudo con una hora de cierre anunciada que se va moviendo. Mecanismo: la vigilia prolongada erosiona progresivamente la atención y el juicio (Williamson & Feyer, 2000). Al llegar la noche, buena parte de la sala funciona a un nivel que jamás elegiría para una decisión importante.
2. El reloj desaparecido
Las ventanas están tapadas, no hay relojes en las paredes y se desaconsejan los teléfonos «para estar presentes». Mecanismo: sin referencias temporales, las personas pierden la cuenta de cuánto llevan despiertas y de lo cansadas que están en realidad. Sumado al hallazgo de que notamos poco nuestro propio deterioro (Van Dongen et al., 2003), se elimina la señal que normalmente diría «debería parar y descansar». No hay ningún experimento sobre salones de seminarios; es una inferencia a partir de la investigación sobre percepción del tiempo y autocontrol, y la presentamos como tal.
3. La pausa recortada
Los descansos son cortos, llenos de colas y a veces se aprovechan para la siguiente actividad. Mecanismo: sin una recuperación real, la carga cognitiva sigue acumulándose y dudar se vuelve costoso (Gilbert, 1991; Petty et al., 1976).
4. La euforia compartida
Música, aplausos, gritos, abrazos grupales, picos emocionales repetidos. Mecanismo: un cerebro cansado reacciona con más fuerza a los estímulos emocionales y los regula menos (Yoo et al., 2007). Las emociones intensas se interpretan entonces como prueba de que está ocurriendo algo profundo.
5. El recuerdo reescrito
Se pide a los participantes que cuenten, y que vuelvan a contar, lo que «vieron» o «sintieron», a menudo con las preguntas guía de quien facilita. Mecanismo: las preguntas capciosas y la fatiga, juntas, hacen más probables los recuerdos falsos o adornados (Frenda et al., 2014; Blagrove, 1996). A la mañana siguiente, la historia que cuentas sobre el día puede diferir de lo que ocurrió.
6. El compromiso tardío
Las invitaciones de más peso —inscribirse, comprometerse, revelar algo muy personal, decir sí a un siguiente paso— llegan en la última hora, cuando los recursos están al mínimo. Mecanismo: la pérdida de sueño dificulta sopesar las consecuencias y revisar los planes (Harrison & Horne, 2000; Killgore, 2010). Una decisión tomada a las once de la noche no es la misma que tomarías a las diez de la mañana.
El giro honesto: lo que no está demostrado
Sería fácil quedarse en «los seminarios largos son manipulación». Sería un error, y la evidencia no lo dice.
Las jornadas largas no son prueba de mala fe. Muchos formatos intensivos —retiros, cursos residenciales, formaciones profesionales— están dirigidos por personas que creen sinceramente que más tiempo significa más valor. La investigación describe lo que hace la fatiga; no dice quién lo hace a propósito.
No hay evidencia de que el agotamiento produzca una comprensión más profunda. Una idea popular dice que cuando «la mente se cansa, caen las defensas y sale la verdad». Lo que los estudios muestran en realidad es que las personas cansadas son más reactivas, menos precisas y más propensas a aceptar información falsa. Las revelaciones a la una de la madrugada no son, por tanto, buena evidencia de nada, ni siquiera de una revelación.
La intensidad puede ser legítima. Existen jornadas completas de aprendizaje en muchos campos serios. Lo que distingue a un formato responsable no es solo su duración, sino si los participantes pueden descansar, salir, comer, dormir y decidir con libertad. El problema es la duración sin esas salvaguardas.
¿Por qué ocurre? Cinco hipótesis
De la más benévola a la menos, sin poner en juicio las intenciones de nadie:
- Ambición de contenidos. Quien organiza quiere dar mucho y mete demasiado en muy poco tiempo.
- Logística y costes. Alquilar una sala es caro; concentrar más horas en menos días parece eficiente.
- Tradición. «Así se hacen los seminarios». El formato se hereda, no se examina.
- Intensidad confundida con profundidad. La sala está emocionada y agotada, así que parece que ha ocurrido algo profundo, y tanto organizadores como participantes toman esa sensación por un resultado.
- Uso deliberado. En algunos casos se sabe que la fatiga reduce la resistencia crítica y se utiliza, de forma abierta o no, para aumentar el compromiso. Es la explicación menos frecuente que podemos sostener en términos generales, y no se la atribuimos a nadie en particular.
La razón de enumerar las cinco es que el remedio es el mismo en todos los casos: declarar el formato, proteger el descanso y dejar la decisión para más tarde.
Los riesgos, dichos sin rodeos
- Decisiones que no tomarías descansado. Compromisos de dinero, de tiempo o de revelación personal asumidos al final de una jornada larga.
- Recuerdos distorsionados. Un relato vívido pero en parte construido de lo que ocurrió.
- Réplicas emocionales. Picos emocionales intensos seguidos de un bajón, sin nadie cerca que ayude a integrarlos.
- Vulnerabilidad en personas que ya están frágiles. La fatiga y la carga emocional pesan más en quienes tienen poco margen. Quien atraviese dificultades de salud o psicológicas debería hablar con su médico o terapeuta antes de unirse a cualquier formato intensivo.
- Erosión de la confianza. Cuando los participantes se dan cuenta más tarde de lo cansados que estaban, pueden desconfiar tanto del formato como de su propio criterio.
Los compromisos de Ad Unum
Esto es lo que hacemos, de forma concreta, en este punto específico:
- Horarios de trabajo humanos. Las jornadas tienen un inicio y un final que permiten tardes normales y una noche completa de sueño.
- Descansos reales. Las pausas son lo bastante largas para comer, moverse, salir al aire libre y no hacer nada.
- Tiempo visible. Los relojes y el programa están a la vista; la hora de cierre se anuncia y se respeta.
- Grupos pequeños. Para que cada persona pueda ser vista, preguntada y escuchada, y para que nadie sea arrastrado por la multitud.
- Libertad para salir. Cualquiera puede abandonar un ejercicio o la sala en cualquier momento, sin dar explicaciones.
- Ningún compromiso al final del día. Cualquier decisión sobre los siguientes pasos se deja para otro día.
- Quien facilita no sana, sino que crea las condiciones para que el sistema se regule por sí mismo.
Puedes conocer mejor nuestro enfoque en la página de Ad Unum y en nuestros cursos.
Una lista de verificación para el público
- ¿Está por escrito y se ha compartido antes de comprometerme el programa completo, incluida la hora de cierre?
- ¿Puedo ver un reloj y la luz del día, y puedo quedarme con mi teléfono?
- ¿Los descansos son reales, es decir, lo bastante largos para comer y para estar a solas?
- ¿Podré dormir una noche normal entre una jornada y otra?
- ¿Puedo salir de un ejercicio o de la sala sin que me interroguen ni me presionen?
- ¿Se me piden decisiones sobre dinero o próximos pasos al final del día, cuando estoy más cansado?
- ¿Me piden relatar experiencias personales ante una multitud, de forma repetida y con preguntas capciosas?
- Si espero un día o una semana para decidir, ¿seguirá disponible la oferta?
Si respondes «no» a las cinco primeras o «sí» a las tres últimas, conviene ir más despacio. Eso no significa que el evento sea deshonesto. Significa que tienes derecho a decidir cuando estés descansado.
Conclusión: el derecho del público a saber
Quien sabe cómo cambia la fatiga el juicio está mejor preparado para protegerlo. Ese es el propósito de este artículo: no acusar a nadie, sino darte palabras y evidencia para algo que quizá has sentido en una sala larga. Tienes derecho a saber qué te hace el formato, y derecho a decidir con la mente descansada.
Si quieres profundizar en las ideas que hay detrás de nuestro trabajo, puedes explorar nuestras páginas de filosofía, crecimiento personal, ciencia y energía y sanación. Este contenido tiene fines educativos y experienciales y no sustituye el diagnóstico ni la atención médica o psicológica.
Preguntas frecuentes
¿La privación de sueño hace realmente más sugestionables a las personas?
Los estudios de laboratorio indican que puede hacerlo. La pérdida prolongada de sueño se ha asociado con mayor susceptibilidad a las preguntas capciosas (Blagrove, 1996) y a los falsos recuerdos (Frenda et al., 2014). Los efectos varían según la persona y la tarea, y muchos estudios usan muestras pequeñas, por lo que los hallazgos deben leerse como tendencias coherentes, no como garantías.
¿Cuánto tiempo hay que estar despierto para que baje el rendimiento?
La investigación sugiere que, tras unas 17–19 horas despierto, el rendimiento en algunas tareas se parece al de un nivel de alcohol en sangre del 0,05 % (Williamson & Feyer, 2000). Una jornada que empieza por la mañana y termina a medianoche cae, por tanto, en el rango donde el deterioro es medible.
¿Todos los seminarios largos son un problema?
No. La duración por sí sola no es el problema. Lo que importa es si los participantes pueden descansar, comer, ver la hora, salir con libertad y decidir más tarde. Una jornada larga con esas salvaguardas es muy distinta de una sin ellas.
¿Por qué me siento tan conmovido al final de una jornada intensiva?
Porque un cerebro cansado reacciona con más fuerza a los estímulos emocionales y los regula menos (Yoo et al., 2007). La emoción es real; lo que demuestra es otra cuestión. Conviene ver cómo te sientes después de una noche completa de sueño.
¿Qué puedo hacer si ya he tomado una decisión al final de una jornada larga?
Pregunta por las condiciones de desistimiento y de retirada, consúltalo con la almohada y habla con alguien ajeno al evento. Una organización de confianza no tendrá ningún problema con eso.
¿Ad Unum usa jornadas largas?
No. Mantenemos horarios humanos y descansos reales, y trabajamos en grupos pequeños.
¿Esto sustituye el consejo médico?
No. Si tienes problemas de sueño o cualquier inquietud de salud o psicológica, habla con tu médico o con un profesional cualificado.
Fuentes
- Blagrove, M. (1996). Effects of length of sleep deprivation on interrogative suggestibility. Journal of Experimental Psychology: Applied, 2(1), 48–59. doi.org/10.1037/1076-898X.2.1.48
- Frenda, S. J., Patihis, L., Loftus, E. F., Lewis, H. C., & Fenn, K. M. (2014). Sleep deprivation and false memories. Psychological Science, 25(9), 1674–1681. doi.org/10.1177/0956797614534694
- Gilbert, D. T. (1991). How mental systems believe. American Psychologist, 46(2), 107–119. doi.org/10.1037/0003-066X.46.2.107
- Harrison, Y., & Horne, J. A. (2000). The impact of sleep deprivation on decision making: A review. Journal of Experimental Psychology: Applied, 6(3), 236–249. doi.org/10.1037/1076-898X.6.3.236
- Hirshkowitz, M., et al. (2015). National Sleep Foundation’s sleep time duration recommendations. Sleep Health, 1(1), 40–43. doi.org/10.1016/j.sleh.2014.12.010
- Killgore, W. D. S. (2010). Effects of sleep deprivation on cognition. Progress in Brain Research, 185, 105–129. doi.org/10.1016/B978-0-444-53702-7.00007-5
- Petty, R. E., Wells, G. L., & Brock, T. C. (1976). Distraction can enhance or reduce yielding to propaganda. Journal of Personality and Social Psychology, 34(5), 874–884. doi.org/10.1037/0022-3514.34.5.874
- Van Dongen, H. P. A., Maislin, G., Mullington, J. M., & Dinges, D. F. (2003). The cumulative cost of additional wakefulness. Sleep, 26(2), 117–126. doi.org/10.1093/sleep/26.2.117
- Williamson, A. M., & Feyer, A.-M. (2000). Moderate sleep deprivation produces impairments in cognitive and motor performance equivalent to legally prescribed levels of alcohol intoxication. Occupational and Environmental Medicine, 57(10), 649–655. doi.org/10.1136/oem.57.10.649
- Yoo, S.-S., Gujar, N., Hu, P., Jolesz, F. A., & Walker, M. P. (2007). The human emotional brain without sleep — a prefrontal amygdala disconnect. Current Biology, 17(20), R877–R878. doi.org/10.1016/j.cub.2007.08.007

Director de Reconnective Academy International
Autor de Consciousness and Healing
Fundador de Ad Unum Experience

